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La capacitación
debe estar alineada con el marco estratégico de la organización.
Cada vez es menos importante el tiempo que el alumno está
en la plataforma, y más, la calidad de su trabajo en ella.
Por esta razón hay que hacer especial énfasis en medir
la calidad del estudio on line.
Pero esto solo no basta; si sólo mido la calidad, sin relación
con el tiempo que me lleva alcanzar objetivos de calidad, no sirve.
Entonces es cuando volvemos al tema de la estrategia: si los objetivos
de la estrategia de capacitación no se alinean con la estrategia
de la empresa, y los programas formativos no persiguen objetivos
que se alineen con los del negocio, no sirve. Todo el tiempo invertido
será sólo en beneficio de quien diseñó
el curso, y no de la organización, y tal vez tampoco del
alumno.
No caigamos en la trampa de querer “meter” todo en un
curso.
Siguiendo esta línea de pensamiento, hay que medir cuánto
tiempo necesito estar conectado para lograr mi objetivo formativo,
y la calidad de ese trabajo - o sea, en qué medida esto se
hace aplicable en mi organización. Y allí está
el desafío: el curso debe estar orientado a que el tiempo
sea el necesario y justo, y que el alumno logre asimilar ese contenido
y trasladarlo a su trabajo. Ahí es donde el prisionero aparece,
porque si el curso me lleva tanto tiempo como una cadena perpetua
entonces hago perder potencial a la organización.
Como dijo Margaret Witley, en el libro Liderazgo y la nueva ciencia,
hay que pensar en cuál es el paquete de potencialidad de
cada empleado y entonces relacionar la estrategia de e-learning
en función de la potenciación de ese paquete para
que el empleado pueda desarrollarse lo máximo posible en
su ámbito de trabajo y contribuir así lo máximo
posible a la visión de la organización.
Sin embargo, hay que tener presente que esto sólo puede darse
en el marco de una organización con una “visión
compartida” (Peter Senge, La quinta disciplina). Y es entonces
cuando el paquete de potencialidad se relaciona con el dominio personal,
porque hay que ayudar a que cada empleado alcance su nivel de excelencia
enfocando sus energías, ayudándolo a desarrollar una
visión de la organización y una visión personal,
etc.
Por eso decimos que cursos carcelarios crean empleados prisioneros
que sólo esperan que les indiquen qué hacer, que haya
siempre un guardia al lado. ¿Será entonces la educación
on line la herramienta que nos pueda ayudar a romper con las prisiones
que hay en cada empresa? Porque sin duda en las organizaciones se
forman estos micromundos olvidados, que a quienes los vemos desde
afuera nos parece que siempre funcionaron así, y que en realidad
son así por una trama oculta que arrastra varios orígenes.
Y ahora, con la ayuda del e-learning, usted esta ingresando en esos
micromundos. Donde antes era oscuro, ahora hay un rayo de luz, tal
vez la misma luz que menciona Jonathon Levy, un láser que
apunta a recordar o despertar ese paquete de potencialidad. E-learning
es sólo una parte de la solución, pero hay mucho más
para conversar (en el próximo news).
Por
Lic. Guillermo H. Le Fosse
BDV - Competir

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