| |
| ARTÍCULOS |
 |
 |
| Inteligencia Emocional en el aula |
 |
Por Abel Cortese
El sistema educativo, una de las instituciones
sociales por excelencia, se encuentra inmerso en un proceso
de cambios enmarcados en el conjunto de transformaciones sociales
propiciadas por la innovación tecnológica y,
sobre todo, por el desarrollo de las tecnologías de
la información y de la comunicación, por los
grandes cambios que se producen en las relaciones sociales,
y por una nueva concepción de las relaciones tecnología-sociedad
que determinan las relaciones tecnología-educación.
Cada época ha tenido sus propias instituciones educativas,
adaptando los procesos educativos a las circunstancias. En
la actualidad, esta adaptación supone cambios en los
modelos educativos, cambios en los usuarios de la formación
y cambios en los escenarios donde ocurre el aprendizaje
Aunque el énfasis de los cambios educativos, lógicamente,
está puesto en el impacto que la tecnología
está produciendo en nuestras vidas, una corriente paralela
y complementaria de la anterior rescata la importancia y la
urgencia de la educación de las emociones y los sentimientos.
La experiencia muestra que para facilitar el aprendizaje y
la creatividad, es fundamental el desarrollo de la vida intelectual
tanto como de la emocional, porque no es suficiente contar
con las máquinas más modernas y las mejores
instalaciones (aún teniendo cierta capacidad intelectual),
si faltan la motivación, el compromiso y el espíritu
de cooperación.
Cuando la educación no incluye los sentimientos, no
pasa de ser una simple instrucción. La ciencia actual
refuerza aún más esta convicción de tantos
alumnos, padres y maestros.
En los laboratorios de psicología experimental se ha
comprobado, desde hace tiempo, el efecto positivo de las emociones,
incluso en aspectos de rendimiento académico, como
en la consolidación de la memoria, por ejemplo.
Cuando leemos dos textos con una trama compleja, recordamos
mejor aquel que tiene un alto contenido emocional. De las
invasiones inglesas narradas por nuestras maestras lo que
mejor hemos retenido es el episodio del aceite hirviendo volcado
sobre los atacantes desde las azoteas de las casas porteñas.
Lea el artículo
completo. |
|
|
| COLUMNISTA INVITADO |
 |
 |
| ¿Me estás diciendo que
una máquina va a substituirme a mi? |
 |
|
Por
Íñigo
Babot
Como complemento docente de otro método o como
canal principal de enseñanza, los buenos modelos eLearning
son muy eficaces. Esto es ya un hecho demostrado. Entonces,
¿por qué sigue costando su implantación?
¿Cuál es la principal barrera?
El otro día, el que escribe fue ponente en una conferencia
organizada por AEFOL,
en la Fundación
Auna. Vaya, para ambas entidades, mi agradecimiento por
la excelente reunión que tuvo lugar y su deferencia
al invitarme.
El autor tuvo el placer y el privilegio de compartir la sesión
con el Profesor Germán Ruipérez, de la UNED,
que también era conferenciante, con Alfons Cornella
honrándonos como moderador.
Comentamos ampliamente cuál era el principal factor
limitante de la implantación del eLearning: aún
cuesta que despegue, a pesar de haber demostrado sobradamente
su eficacia (sea como método principal, sea como complemento
de otros sistemas).
La respuesta que hallábamos está escondida en
la pregunta que me formuló, recientemente, un muy conocido
profesor de una importante escuela de negocios española:
Íñigo, con eso del eLearning, ¿me estás
diciendo que una máquina me va a substituir a mi?
Evidentemente, ni yo ni ninguno de los investigadores que
intentan ser rigurosos en este campo ha dicho nunca algo semejante,
ni tan siquiera por aproximación. Eso sería
una absoluta aberración. Pero muchos excelentes profesores
parecen seguir pensándolo, quizá porque lo conocen
muy poco y no saben que es, básicamente, un canal y
un método (eso sí, muy potentes), nunca un substitutivo
de nadie.
Ya lo dijo el eminente Dr. Thomas J. Allen, de la Sloan School
(Massachusetts Institute of Tecnology, MIT), en el prólogo
con el honró un reciente libro del que escribe.
Aunque puede consultarse dicho prólogo aquí,
voy a citar literalmente parte del texto original que nos
envió Tom Allen en inglés, para que el lector
pueda apreciar mejor la excelente reflexión de este
Doctor Honoris Causa por 4 universidades diferentes, en su
propia lengua. Dejo la palabra a Tom Allen. Fíjense,
por favor, en la última frase:
Professor Babot, in the present volume, raises more fundamental
issues regarding this approach to education. Instead of promoting
“distance education” or “e-learning”,
he delves into the more basic questions of how people learn
and how this new technology can be adapted to promote this
process. He does not see it as replacing more traditional
forms of education (although it may make some obsolete) but
rather as complementing and augmenting them. I believe that
he is absolutely correct in this. We still must however, overcome
the biggest barrier to implementation. That in the person
who has traditionally stood in the front of the room, the
teacher or professor. Until these folks are educated or converted
to e-learning or retired, I foresee little real progress.
Íñigo Babot es autor de la revista "eLearning,
corporate Learning" en Infonomia.com.
|
|