| Suele hablarse de estándares,
de distintas soluciones, de lo último en el estado del arte,
de nuevas y nuevas generaciones de e-learning que tienen animaciones
más animadas, sonidos más sonoros y colores más
coloridos.
No hay duda de que un
entorno tal es mucho más entretenido y atractivo, y nadie
sería tan necio como para descartar todas las herramientas
con las que podamos contar para hacer que una experiencia de capacitación
en línea sea más amena.
Sin embargo, muchas veces los espejos de colores nos impiden darnos
cuenta de lo que en realidad nos están ofreciendo. Muchas
veces, el show de lo interesante opaca lo importante.
¿Y qué es lo importante cuando hablamos de e-learning?
Desde luego, el contenido es uno de los factores necesarios para
una buena formación on line, pero no es suficiente. El elemento
lúdico también tiene gran peso: es sabido, nadie querrá
sentarse frente a un monitor a leer páginas y más
páginas de texto plano. Pero el factor principal, lo que
realmente hace la diferencia, lo que hace que podamos diferenciar
al e-learning de todos los métodos conocidos hasta su aparición,
es el factor Comunidad.
La creación de comunidades es algo de lo que se habla mucho
pero que no suele traducirse en hechos. Debemos, por lo tanto, reforzar
todos los momentos de verdad entre los participantes de un proceso
de enseñanza. Se descuidan demasiados temas en algo que es
de misión critica ya que en el mismo participan factores
exógenos, no controlables desde la oferta.
Por eso venimos mencionando reiteradamente la importancia de dar
soluciones integrales con equipos multidisciplinarios para la construcción
de comunidades de aprendizaje que promuevan la interacción
entre los alumnos donde se cree un ámbito de conocimiento
más profundo y sostenido, oficiando el tutor y el mentoring
como facilitadores y dinamizadores de este “peer to peer”
de mentes.
De esta manera, a través de la revalorización de la
construcción de comunidades de aprendizaje, podremos acceder
a nuestro fin último: lograr que los alumnos sean más
competitivos, más productivos desde los roles que les toca
desempeñar, convirtiendo el conocimiento en acción
y en resultados.
Insistimos, el e-learning es un medio, de la misma manera que la
radio o la televisión. Y el foco no debe estar puesto en
el medio (lo ideal sería que pasara inadvertido, de hecho),
sino en el fin. Y nuestro fin, ha lo hemos dicho, es que la gente
logre mayor productividad generando conocimiento sostenido.
Pablo
Aristizábal, CEO Competir

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