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Los 3 últimos años
no han sido muy felices para los prospectivistas oficiales. Esos
que anidaban en consultoras y “think tanks” y anunciaban,
para regocijo de muchos, que las ventas de productos y servicios
crecerían a las inverosímiles tasas de entre el 40%
y el 80% anuales. Para ellos, sectores como las telecomunicaciones,
el e-commerce y el e-learning aparecían como nichos privilegiados
cuyo ROI (retorno de la inversión) prometía ganancias
impresionantes y una cornucopia sin fin.
Después de esa
exuberancia irracional, hemos vivido tres años de depresión
y tristeza. De recesión y desconfianza. Así las cosas
¿será el año 2003 auspicioso para el
e-learning, en el mundo y en nuestra región?
Las evaluaciones más recientes son mixtas. Por un lado tenemos
éxitos evidentes como la Universidad
de Phoenix centrada en la formación tecnológica
que ha logrado mas de 40.000 estudiantes. En el otro extremo la
NUYOnline
fue un fastuoso fracaso y la Universidad
de Columbia dejo de invertir en Fathom -uno de los sitios favoritos
de Alfons Cornella.
Pero más allá de especulaciones y conjeturas es cierto
que en algunos campos muy específicos como las tecnologías
de la información, en particular en el campo de la ofimática,
y las habilidades directivas simples, como la negociación
y la gestión del tiempo, el e-learning sirve y mucho.
Lo que queda claro es que el futuro del e-learning está en
el pasaje del entrenamiento just-in case (lo que estamos aprendiendo
a lo mejor nos sirve algún día) a las aplicaciones
del tipo just-in-time (apenas terminemos un módulo podremos
utilizar lo aprendido de inmediato).
Muchos sistemas de e-learning parten del punto de anclaje correcto.
A saber que se aprende... haciendo, no leyendo. Pero inmediatamente
traicionan el mandato y derivan lamentablemente en el e-reading
-es decir en una conversión acrítica e inútil
del formato texto sobre la pantalla.
Una forma de mantener la visión del aprender/haciendo, y
de convertirla en productos, pasa por las simulaciones -como lo
hemos proclamado varias veces en números anteriores de esta
publicación. Obviamente estamos pensando en simulaciones
realistas con las que se aprende haciendo, en situaciones casi idénticas
a las reales.
Pero tan o más importante que esto son las experiencias más
recientes del MIT
o del Instituto
Tecnológico de Monterrey al indicar que la formación
on line será probablemente central en los procesos de formación
continua. Donde se impondrá un autodiagnóstico o un
chequeo formativo, que nos indicará intermitentemente qué
tenemos que aprender, y sobretodo en qué tiempo lo incorporaremos.
Algo que hasta ahora fue descuidado y uno de los principales fracasos
del e-learning tradicional: no valorizar el tiempo de estudio y
la enorme fuerza y energía que los alumnos deben prestarle
al e-learning y al autoaprendizaje.
Obviamente ninguna estrategia es sólida si no está
acompañada de una herramienta de e-learning poderosa. Estas
herramientas en sus versiones mejor logradas deben cumplir con la
cuádruple función de depósito de objetos de
formación, herramientas de combinación de contenidos,
plataforma de distribución de los contenidos y un sistema
de administración.
Sólo aquellas plataformas que incluyan todos estos elementos
sobrevivirán en el futuro. Pero no alcanza con la tecnología,
ni con los modelos formativos por más bien pensados que estén.
También debemos atender a los contenidos ya sea que los generemos
nosotros mismos como empresas, usando herramientas ad hoc, ya sea
que los adquiramos en el mercado de contenidos, que por ahora está
sobrepoblado y no discrimina demasiado. Además cada vez más
converge hacia el estándar SCORM (Shareable content object
reference model).
También para intuir como viene el e-learning modelo 2003,
antes que números inventados o predicciones exitistas, -pero
la mayor parte de las veces injustificadas- conviene prestar atención
a dos atractores que seguramente permitirán a ciertas empresas
derivar hacia zonas de mayor adaptabilidad, y a la mayoría
de la otras encallar en las zonas de equilibrio y desaparecer.
Se trata de las nociones de historias o narrativas, y de los weblogs
como herramientas auxiliares de publicación instantánea
que cumplen variadas funciones en distintos momentos del pasaje
del e-reading al -e-learning. Pero de eso hablaremos en su momento.
Bienvenidos al 2003 que será un año movido y enriquecedor
en el e-learning y en el resto de la galaxia "e-".
Alejandro
Piscitelli
(Director de Contenidos de Competir)

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