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En mi reciente viaje a España
nada me llamó más la atención que las hordas
de jóvenes (y no tanto) que ya fuera en el tren o en los
colectivos, por la calle y sobretodo en los cafés, pero también
en las cafeterías universitarias se la pasaban tipeando (mirando
concentradamente la pantalla) en sus celulares.
El fenómeno no
es privativo de España, aunque en ese país, alcanza
ribetes inesperados. También se lo ve en Tokio (allí
se llaman "oyayubizoku", o "tribus del pulgar")
y en los países nórdicos (mientras que es prácticamente
desconocido en América Latina e inexistente en Argentina).
Por suerte analistas de los buenos -como Howard Rheingold autor
de Comunidades Virtuales- vio lo mismo y lo convirtió en
un libro "Smart Mobs, The Next Social Revolution" (Perseus,
2002) recién aparecido en USA que traerá cola.
La tesis principal de la obra es que la emergencia de comunicaciones
móviles masivas combinadas con conexiones interneteanas permanentes
generarán nuevos tipos de tribus urbanas hiperconectadas.
Dichos grupos ya existen, como los millones de compradores y vendedores
espontáneos de eBay, los adolescentes que flirtean telefónicamente
vía los celulares en todas partes, o los usos hechos por
los militantes de Al Qaeda de la red y los móviles, que facilitaron
el ataque a las torres gemelas- o los celulares que liquidaron en
Manila al ex-presidente Joseph Estrada.
Rheingold es un buen analista y menciona algo que hoy nos parece
evidente pero que costó mucho reconocer. A saber que el injerto
de un medio nuevo sobre uno viejo, o de dos viejos entre sí
no da un tercer medio que combine lo mejor o lo peor de lo dos anteriores.
Sino algo totalmente nuevo e inesperado.
Después de todo la PC no era tan sólo una "mainframe"
con una pantalla de televisión. Se trataba de un medio con
rasgos idiosincrásicos disponible para gente que nunca hubiese
estado interesada en una computadora fashion.
Lo mismo está pasando con Internet móvil que decididamente
- a pesar de lo que creían los gurúes- no se va a
utilizar para conseguir cotizaciones bursátiles en los teléfonos,
o para surfear la Red desde una pantalla minúscula. Lo que
Internet móvil va a hacer posible son cosas impracticables
antes tales como la acción colectiva (lo que Pierre Levy
llamó hace muchos años la inteligencia colectiva).
A saber la coordinación de actividades de modos inalcanzables
antes de la existencia de estas tecnologías.
Por supuesto que esta visión no existe aún para los
negocios -y ni siquiera es imaginable en estos confines del planeta-
y que ptra vez la realidad social va mucho más rápido
que la ideología de los negocios. Porque las tribus que danzan
electrónicamente al compás de sus celulares palpitan
en Helsinki y en Tokio, en París y en Madrid, pero no en
estos suburbios latinoamericanos.
Es por ello que en una movida muy inteligente, Rheingold anticipó
que las próximas innovaciones en la tecnología no
serán productos sino mas bien movimientos sociales.
Lo que está haciendo posible la baja atroz de precios es
disminuir sensiblemente los costos de transacción para que
millones de personas (especialmente los jóvenes) puedan movilizar
sus actividades en direcciones inesperadas y harto creativas.
Más de 80 millones de personas compartieron sus discos duros
durante el apogeo de Napster. ¿Qué pasará cuando
el recurso compartido sean estos aparatos móviles? Pero no
hay espacio para la ingenuidad ni para el tecno-optimismo fácil
en estas dinámicas. Porque los dos escenarios rutinarios
de siempre -totalmente contrapuestos entre sí- están
abiertos delante nuestro.
Todas estas energías pueden eclosionar en una plataforma
abierta para la innovación, pero también (escenario
harto temido por Rheingold) es imaginable que las compañías
de cable y las telcos bloqueen la transición y busquen hegemonizar
las posibilidades de comunicación, reduciéndolas a
sus propios y limitados modelos de negocios.
Que ello no suceda dependerá de un trabajo conjunto de usuarios
y empresas, buscando plegar las innovaciones a las necesidades de
la gente y permitiendo que las inversiones se traduzcan en servicios
innovadores y mutuamente satisfactorios .
Alejandro
Piscitelli
(Director de Contenidos de Competir)
Algunas referencias
- Comunidades móviles
que ubican a personajes famosos
- Alerta si alguien con rasgos comunes identificados a través
de la red está cerca -sólo
funciona en Japón-
- Equivalente de Lovegety en Occidente
- El weblog
oficial del libro de Howard Rheingold

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