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Frente las críticas
al e-learning, sosteniendo que es una versión pretenciosa
de lo que hemos hecho siempre, pero para peor, son numerosas las
razones que se esgrimen para justificar las limitaciones del nuevo
entorno del aprendizaje. Casi todas ellas se atribuyen al carácter
adolescente de sus prácticas.
A lo anterior se le suman
toda otra serie de obviedades, entre las que se encuentran las limitaciones
de tiempo y presupuesto, la falta de otras alternativas pedagógicas.
Sin embargo y por suerte hay formas mucho más agudas e inteligentes
de dar cuenta del estancamiento actual de los entornos de aprendizaje
con computadora.
Entre los errores garrafales del e-learning de primera generación
está haber descuidado demasiado las teorías acerca
del aprendizaje y de la educación, centrándose en
cambio en los aspectos tecno-mágicos de la ecuación
tecnología / educación.
Al hacerlo, fagocitados por las dos revoluciones consecutivas de
la computadora personal, primero, y de la Web, en segundo lugar,
se han pasado por alto estudios y análisis que tienen casi
dos décadas y en los cuales se habían anticipado muchas
de las dificultades que estamos actualmente experimentando en el
aprendizaje en línea.
Por eso las justificaciones tradicionales acerca de las limitaciones
del e-learning en la mayoría de los casos son llovido sobre
mojado.
Obviamente el principal obstáculo a superar es la metáfora
de la clase heredada por todos los diseños instruccionales
basados en los libros de textos, y sobre todo en la noción
de conferencia o charla (magistral por más que el docente
muchas veces diste mucho de ser un magíster).
Mas allá de los números fabulosos que garantizan ventas
de e-learning por valores de miles de millones de dólares
en los años que vendrán, la excedencia de texto bruto
sobre cualquier otro tipo de propuesta, inutiliza gran parte de
estos intentos de "revolucionar" la enseñanza.
Tratando de entender esta situación cabe invocar otras justificaciones
más interesantes. Una la provee el gurú Elliot
Masie quien insiste en el carácter inercial en la adopción
y aceptación de cualquier nuevo medio. No se puede inventar
de un día para otro una nueva arquitectura de la información-
El ejemplo del cine que durante 40 años fue teatro filmado,
es perfecto.
Otra corriente explicativa le atribuye al sistema de diseño
instruccional basado en el libro la principal limitación
del e-learning existente. En efecto esta estrategia está
fundamentada en una descomposición analítica de la
información siguiendo la secuencia: Analizar-Diseñar-Desarrollar-Implementar-Evaluar
(ADDIE) que no se ha modificado para nada frente a las propuestas
rizomáticas y abiertas del nuevo medio hipertextual en línea.
(Para una crítica demoledora de este enfoque ver de Jack
Gordon y Ron Zemke "The
atrack on ISD", así como A
Hard Look at ISD de Ron Zemke and Allison Rossett.
Así mucho más interesante que seguir recitando letanías
es tratar de encarar las cosas desde otro lado. Lo viene haciendo
desde hace un rato largo Roger Schank al insistir en su tesis de
que la currícula basada en narrativas prepara mucho más
eficientemente a los estudiantes para la vida en el mundo real.
(Ver "Currícula,
Master's Degrees and Dragon Slaying").
En la misma dirección -y ayudando mucho a mejorar nuestra
comprensión pero sobretodo la práctica del e-learning-
un autor como Maish Nichani, ha demostrado, tomando inputs del Diseño
Interactivo, la ingeniería de usabilidad y el diseño
de productos, cómo un proceso conocido como diseño
empático, es decir un enfoque centrado en el usuario (como
vienen preconizando desde hace mucho Donald
Norman, Jakob
Nielsen y Jeff
Raskin entre otros) puede llevar a una aprendizaje innovador
y exitoso. (ver "Empathic
Instructional Design").
Por ello el atajo propuesto por Dorothy Leonard and Jeffrey Rayport,
docentes de la Harvard Business School acerca del diseño
empático es más que bienvenido. ¿En que consiste
su propuesta?. Se trata por enésima vez de volver a la idea
de satisfacción del consumidor, que en el caso de la tecnología
de productos y de servicios no educacionales fue suficientemente
investigada en los últimos años. Dado que la educación
es un servicio ¿por qué este terreno tendría
que ser diferente que otros? ¿Y por qué aquí
la observación no debería ser la clave? Es decir,
mirar cómo los consumidores usan los productos y los servicios
es la llave para un nuevo e-learning.
Alejandro
Piscitelli
(Director de Contenidos de Competir)

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