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El
actual colapso de la economía argentina (y en parte de las
otras economías latinoamericanas) nos muestra que el supuesto
lineal con que imaginamos al crecimiento, el aggiornamiento organizacional
y sobre todo la fantasía de la incorporación de las
prácticas de mejoramiento tecnológico del adiestramiento
y la capacitación, por medio e-learning, no son todavía
una realidad operacional para las organizaciones de América
Latina.
Al contrario son enormes
los obstáculos culturales que se oponen a su incorporación
masiva al punto tal que en esta región, sólo 2 de
cada 10 empresas han hecho algún tipo de experiencia de e-learning.
Nadie duda de la importancia del e-learning para el desempeño
y el alineamiento de competencias de los recursos humanos, pero
aun así se multiplican las causas de su baja inserción
en nuestra región.
Entre los principales obstáculos para un desarrollo sostenido
y una incorporación masiva del e-learning podemos señalar
la falta de vinculación con la "agenda del CEO",
las prioridades competitivas y la excesiva concentración
en "necesidades internas"; las barreras de la cultura
organizacional, el acostumbramiento a las formas tradicionales de
capacitación y la falta de patrocinio de las iniciativas
por parte del management.
Pero con todo lo importante que son los motivos anteriores, uno
que tiene un peso clave es el desconocimiento que muchos directivos
poseen en relación a las nuevas tecnologías existentes,
sus posibilidades y la complementariedad posible con las formas
tradicionales de gerenciar el aprendizaje corporativo.
He aquí una de las claves para entender la dificultad en
cuanto a asimilar y difundir esta innovación. La mayoría
de los ejecutivos (y otro tanto les pasa a los profesionales universitarios),
son incompetentes en una alfabetización tecnológica
virtual enderezada tanto al desarrollo del negocio como a la transformación
cultural de sus organizaciones.
En los pocos casos en que la alta gerencia usa ella misma las herramientas
informáticas, lo hace con un sobreénfasis del aspecto
tecnológico. Por el contrario insistentemente se pasa por
alto que la tecnología es un medio para capacitar a los recursos
humanos, así como para optimizar los procesos y la provisión
de la cadena de valor, de manera de ser no sólo más
competitivos
sino abiertamente clientocéntricos.
Lamentablemente la mayoría de los responsables de los departamentos
de recursos humanos, y sobretodo de capacitación, no han
sido ellos mismos tocados por la varita mágica del e-learning.
Nunca han estudiado nada en línea, y en el fondo desconocen
por entero las virtudes de lo que supuestamente pregonan, habiéndose
quedado pegados a la cultura del libro, el papel, la lectura analógica
y las formas tradicionales del aprendizaje masivo.
Los escasos ejemplos de la región en donde el e-learning
ha sido adecuadamente implementado muestran que estas resistencias
son indebidas, y que lo mismo que sucede con la Internet en general,
el uso de la tecnología para mejorar habilidades más
que una posibilidad o alternativa es una necesidad impostergable.
Sería bueno que quienes deben ocuparse de vencer las resistencias
de los empleados, empezaran ellos mismos por detectar sus resistencias
internas y las combatieran adecuadamente. En este caso los empleados
finalmente podrán aprovechar al máximo los círculos
virtuosos del aprendizaje en línea y viceversa. Empleados
alfabetizados tecnológicamente lograrán sensibilizar
a sus gerentes.
Alejandro
Piscitelli
(Director de Contenidos de Competir)

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