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Pasan
los meses y no vemos mejoras sustantivas en la forma en como se
encara el e-learning. Pasan los meses y la inercia del entorno real
pervade el entorno digital. Mucho texto, evaluaciones que exigen
leer carradas de texto, limitaciones tecnológicas, pero sobretodo
ignorancia de las potencialidades del nuevo medio, que pasan entre
otros elementos cruciales por un aprendizaje basado en las simulaciones.
Cuando nació el
cine, fue durante 30 años teatro filmado. El e-learning durante
varias décadas (y mas allá de la distinciones entre
CBT y WBT) fue una replica de lo que se aprendió y se supo
en las aulas presenciales.
Mientras que la capacitación universitaria tradicional (todavía
hoy) pone el énfasis en el contenido del entrenamiento a
través de la memorización del conocimiento, la capacitación
corporativa siempre insistió en la perfomance que permitiría
a los alumnos formular una conclusión o juicio razonable.
La formación profesional, a diferencia de la académica,
no está interesada en la regurgitación de contenidos
sino en que los estudiantes puedan demostrar que saben cómo
realizar una tarea determinada que redunde en los logros requeridos
para desempeñarla.
La medida del éxito del aprendizaje no está en este
caso en su clonación a partir de la información recibida,
y de su habilidad retórica para reproducirla con arabescos,
sino en si pueden crear un determinado resultado al problema que
se les plantea. Aunque parece que se tratara tan sólo de
una diferencia semántica la distinción es abismal.
Al entrenar a la gente para tareas globales el conocimiento requerido
es integrado e incorporado al contexto en el que los aprendices
lo usarán y ampliarán. De este modo el conocimiento
no se fragmenta y el contexto (o la infinita libertad de interpretarlo)
queda exclusivamente en manos de los estudiantes.
Los ejemplos más conocidos de estas estrategias son los juegos
de roles en las organizaciones, la simulación de contactos
con el cliente, la interacción con los sistemas y la generación
de retroalimentación en tiempo real que hace sumamente valiosa
esta forma en evaluación en el ciclo de desarrollo del alumno.
El problema es que el valor del entrenamiento está acotado
por los intereses y las ganas de involucrarse de los alumnos, que
muchas veces es sumamente bajo.
Gracias al advenimiento de la computadora se han multiplicado las
posibilidades de aprendizaje por simulación entendido como
el examen de un problema, generalmente no sometible a la experimentación
directa, que utiliza un instrumento de modelización.
Esta modalidad provee de un entorno seguro a los alumnos de manera
que la base de clientes de una organización o su tecnología
no es puesta en riesgo.
Hace más rápido los procesos de asimilación,
permite entrever a corto plazo a través de interfases vocales,
una mejor emulación de los procesos reales, y hace posible
una comprensión mucho más global y rápida del
funcionamiento de los negocios.
Alejandro
Piscitelli
(Director de Contenidos de Competir)

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