Compitiendo por enseñar
Sobreviviente de la debacle puntocom, la empresa argentina de
e-learning Competir.com expande sus alas a otros mercados.
Imagínese que tiene que capacitar a 15.000 empleados distribuidos
a lo largo y ancho de Argentina. Si quisiera capacitarlos a todos, y fuera
factible trasladar a estas personas en grupos de 100 y una vez por semana
a un solo lugar para dictarles clases, el proceso tardaría casi
tres años. Para entonces, ya estaría obsoleto lo que quisiera
enseñar.
Éste era el desafío que enfrentaba Telecom Argentina, el
segundo mayor operador telefónico del país. "Organizar
estos cursos era toda una complicación. Teníamos la agilidad
de un elefante", cuenta Patricio Benegas, ex director corporativo
de recursos humanos de Telecom, quien estuvo a cargo de la transformación
del proceso de capacitación en la firma. Realizar cursos presenciales
era caro y el proceso podía demorar meses, ya que eran grupos de
1.000 o más personas a la vez que había que capacitar. "Si
tienes a todos en un edificio, ya es un tema, pero si están dispersos
por el país, el problema es mayor", dice Benegas. "Teníamos
que tomar grupos de 100 personas y enviarlos a Córdoba para reemplazar
a los empleados que viajaban para capacitarse", agrega.
Por eso, con la maduración de internet como herramienta, Telecom
comenzó en 1999 a buscar alternativas de capacitación en
línea. "Necesitábamos una forma de hacer capacitación,
con velocidad, con precisión, unificando los mensajes, a toda la
gente en forma simultánea y sin sacarlos de su lugar de trabajo",
cuenta Benegas. En esta búsqueda conocieron a Competir.com, compañía
creada por el emprendedor argentino Pablo Aristizábal, y en 2000,
juntos arrancaron con sus primeros tres proyectos de e-learning, para
capacitar empleados, proveedores y también a clientes del segmento
pequeñas y medianas empresas. Obtuvieron buenos resultados: Telecom
Argentina pudo reducir su presupuesto para capacitación de US$
6 millones a menos de la mitad. "Los costos son 3 a 1 [comparando
la capacitación presencial con el e-learning]", afirma Benegas.
Los proyectos de e-learning, bien diseñados y ejecutados, ya se
graduaron de la fase experimental, consolidándose como una alternativa
comprobada. Y, aunque no existen cifras, es un creciente mercado en América
Latina. Competir, después de sobrevivir la debacle de las puntocom
y, luego, al derrumbe económico de Argentina, se está preparando
para sacar una mayor tajada a este mercado, tanto en su país como
en el resto de la región, EE.UU. y España. Y ya cuenta con
clientes de talla internacional, incluyendo la división española
de Wanadoo, empresa de internet subsidiaria de France Telecom (empresa
accionista de Telecom Argentina); la división para América
Latina de Avaya, compañía estadounidense de equipos de telecomunicaciones;
y T1MSN en México, un joint-venture entre Telmex y Microsoft, por
nombrar algunos. "La solución que brindamos es punta a punta",
explica Aristizábal, fundador de la compañía. "Tenemos
la plataforma, la fábrica de contenidos. Y la solución se
complementa con servicios: estrategias de asimilación, análisis
de ROI [retorno sobre la inversión, por sus siglas en inglés]
y análisis de ROL [retorno sobre aprendizaje]". Sin embargo,
Competir no tiene el escenario despejado. La promesa del e-learning como
negocio atrajo a varios, y en cada país se armaron empresas que
difícilmente quieran ceder su espacio.
Competir, que proyecta facturar US$ 3 millones este año y que
tiene casi 2.000 horas de cursos online, ha llegado bastante lejos desde
que Aristizábal creó la empresa en 1997, bajo el nombre
e-Marketing y con el enfoque limitado a capacitación en temas de
mercadeo. "En aquella época, entendíamos que todo el
mundo necesitaba tener habilidades de marketing y, desde esa temática,
queríamos abarcar capacitación y simuladores de negocios",
dice el empresario. Partieron con cursos en formato CD-Rom, llamados CBT.
"La gran diferencia de nuestros CBT era que, si tenías acceso
a internet, podías conectarte al portal de e-Marketing e interactuar
con la web, para revisar resultados", cuenta Aristizábal quien,
al poco tiempo, cambió el nombre de su compañía y
amplió el giro.
Con Compaq. Luego Competir recibió el espaldarazo de dos grandes
empresas: Telecom Argentina y Compaq latiniamérica. telecom adquirió
una gran cantidad de CBT antes de emprender su proyecto de universidad
virtual corporativa, para capacitar a sus empleados. Compaq, a su vez,
le pidió a Competir que desarrollara un servicio, llamado Mi Curso
(www.micurso.competir.com),
pagado por Compaq pero de uso gratuito para para los profesores y maestros
de América Latina, para que ellos pudieran construir sus cursos
en Internet. Hoy en día unos 5000 profesores de América
Latina, con un promedio de 20 alumnos cada uno, siguen usando el servicio
en la región. "Ahí el contenido lo pone el profesor",
explica Aristizabal.
Paralelamente a esto, la burbuja puntocom alcanzaba su mayos auge, y
los inversionistas de capital de riesgo aterrizaron en la región.
Competir, que había arrojado números azules desde sus inicios,
era una atractiva pieza. Aristizabal presentó planes de negocios,
pero nunca concretó una inversión. "Era muy difícil
tener un diálogo porque te preguntaban cosas como ¿Cuántas
oficinas vas a poner en el exterior? Era como si los VC (inversionistas
de capital de riesgo) creían que existía la máquina
para sacar fotos de futuro", dice el empresario. Quizás no
haber levantado capital, fue, justamente, lo que salvó a Aristizabal.
A diferencia de otras empresas de Internet que comenzaron a quemar dinero
a un ritmo estrepitoso, Competir no alcanzó a sobre dimensionarse
y no sufrió la resaca cuando se acabó el acceso al capital
barato.
Hoy Aristizabal dice estar abierto a hablar con inversionistas. "Si
tenemos más capital, probablemente podremos expandirnos (a nuevos
mercados) a otra velocidad", dice el empresario. Consolidar su presencia
en otros países, y así repartir sus huevos a otros canastos
para que no todos estén en el turbulento canasto argentino, es,
justamente, la actual meta de la empresa.
La tarea, sin embargo, no será fácil. En Chile, por ejemplo,
enfrenta la competencia de Saaprende.com, compañía que cuenta
con US$ 1 millón en capital, aportados por empresarios y fondos
chilenos, y que proyecta facturar U$S 1.5 millones en 2003. Seaprende
cuenta con clientes como Codelco, el gigante estatal de la minería
chilena, y también tiene presencia en Brasil.
De hecho, Seaprende y Competir ya se han enfrentado, cara a cara, en
distintas licitaciones en el mercado chileno. Un cliente codiciado por
ambas es el operador de telecomunicaciones Entel Chile. Competir desarrolló
un proyecto de capacitación en línea para las secretarias
de Entel en 2001, pero eso no asegura que se gane las próximas
licitaciones. "No puedo, ni quiero trabajar con un sólo proveedor,
por un tema estratégico", explica Juan Carlos Callahan, subjerente
de capacitación de Entel Chile, quien agrega que quedó muy
satisfecho con el trabajo de Competir. Sin embargo, el gerente resalta
que las oportunidades para estos proveedores está creciendo. Entel
Chile invierte al año un 3% de la planilla de remuneraciones, o
sea, aproximadamente US$ 1millón en capacitación."Hoy
un 8.5% de las horas/hombre de capacitación es on line.
Dentro de cinco años, será entre un 30% y un 40%, y creo
que ésa es una cifra conservadora", dice Callahan. Seguro
que Aristizabal y su equipo estarán ahí, compitiendo por
su tajada.
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Medio: Revista América Economía
Fecha: 24 de Junio de 2003
Tema: Nota sobre Competir
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